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Alhucemas, la aventura al alcance de la mano

Alhucemas es famosa por su bahía y sus playas idílicas. Mucha gente, que solo la valora por su costa, considera que es otra de tantos destinos de sol y playa. Pero olvida que tras el mar se extienden montañas, y que la ciudad dispone de uno de los más bellos interiores de Marruecos.

El parque natural de Alhucemas, bordeado por las aguas del Mediterráneo, esculpido en altos acantilados, presenta un relieve variado que traza el macizo de los Bokkoyas. Los paisajes son sublimes: muy verdes en primavera, más ralos en verano, y bañados por la clara luz del sol marroquí. Pasear por ellos es una delicia. Una ruta de senderismo los atraviesa para poder descubrir el interior del parque. Por este último se diseminan albergues que le permitirán aventurarse durante varios días para descubrir la fauna y la flora locales. Adentrándose más en el Rif marroquí, se extiende el valle de Taghazout. Alrededor de cien kilómetros lo separan de Alhucemas, pero vale la pena visitarlo ya que es una conjugación de belleza natural e ingenio arquitectónico.

De regreso a la costa, descubra la Isla de Bades. Esta pequeña lengua de roca ofrece un sorprendente espectáculo: unida al continente africano por una estrecha banda de arena, sobresale del fondo del mediterráneo formando un enorme escollo en el que rompen las olas.

¡Aunque en Alhucemas el relax impera, la aventura no le anda a la zaga!