lugar

Ciudades de artes ancestrales

En las medinas de Fez y Meknes a veces el tiempo parece detenerse. Sin embargo, tras sus altas murallas, hordas de artesanos se afanan en la confección y renovación de unas obras que son al tiempo auténticas y modernas.

Si te adentras en la medina de Fez, al doblar cada esquina, te encontrarás con medersas, riads y caravasares reconvertidos en museos y mezquitas. Visita el mercado de El Henna, donde abundan los cosméticos naturales: junto a los bloques de jabón negro verás frascos de agua de rosas y estuches de kohl. En cuanto a los ebanistas, se reúnen en el barrio de Nejjarine, donde trabajan, cortan y labran la madera con esmero. Sin embargo, en la ciudad imperial el arte más emblemático es la alfarería. Allí encontrarás el famoso "azul de Fez ", una cerámica esmaltada por diestros artesanos. Sus hábiles manos confeccionan unos objetos maravillosos, utensilios prácticos pero también preciosos como souvenirs.

Meknes tampoco se queda atrás. Su medina y la plaza de El-Hedime tienen puestos de todo tipo. El arte del damasquinado está presente en jarrones, platos, pulseras y otros objetos finamente decorados. Estos artesanos, que transmiten su técnica de generación en generación, también dominan el bordado y el curtido.

Las afueras de Meknes son excepcionalmente ricas: viñas, huertas y olivares crecen sobre la tierra fértil.

En estas dos ciudades imperiales y sus regiones, no te faltarán ocasiones para hacerte con objetos tradicionales y de la tierra.