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Fès-Meknès

Las perlas imperiales

Fez tiene un aura singular: es la ciudad imperial, depositaria de los trece siglos de la historia de Marruecos. Meknes, por su parte, cuenta con un prestigioso pasado y alberga sorpresas inesperadas.

Cruza las murallas de la famosa medina de Fez, seleccionada por la UNESCO por su valor universal excepcional. Deambula al azar por las calles del barrio de Fes-El-Bali. La puerta de Bab Boujloud es el acceso más sencillo para acceder a la medina.

En mayo, sus plazas y calles se llenan de música, ya que en la antigua capital imperial se celebra el Festival de Fez de Músicas Sagradas del Mundo. Junto con el festival Jazz in Riads es uno de los principales eventos del calendario cultural de la ciudad. No te marches de allí sin haber probado la gastronomía local, considerada como una de las mejores del mundo.

A pocas decenas de kilómetros, Meknes es otro museo al aire libre. Su medina y los vestigios de su Palacio Real le han valido la clasificación de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. En la plaza El Hedime, Bab Mansour es la puerta que da acceso a la medina. Es una de las principales obras de arte hispano-morisco. Sobre todo, no te pierdas las caballerizas y los graneros reales del sultán Mulay Ismaíl.

Al norte de Meknes se extiende el mayor emplazamiento arqueológico romano de todo Marruecos: Volubilis. Su Arco del Triunfo, su capitolio y la Casa del Efebo atestiguan la antigua prosperidad de la ciudad y su peso económico y político.

Ciudades imperiales y eternas, Meknes y Fez, te permitirán realizar un viaje atemporal, en la frontera entre el presente y la historia.