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La montaña como terreno de juego

Las murallas de ocre de Marrakech se adosan a las montañas del Atlas. Estos escarpados relieves invitan a lanzarse a la aventura paseando por sus pendientes, atravesándolas con puentes colgantes y descendiendo sus nevadas cumbres.

Los más resistentes podrán lanzarse a escalar el Jebel Toubkal. Acompañado de un guía, podrá recorrer los senderos, pasar la noche en vivac para finalmente hacer cumbre: ¡desde ésta, las vistas de los alrededores son magníficas y serán la recompensa a sus esfuerzos!

Junto al Parque Nacional del Toubkal encontrará una reserva natural eco-responsable que le ofrecerá el mayor recorrido aéreo de África. ¡En él podrá vivir intensas emociones gracias a las tirolinas, a los circuitos con cuerdas y al puente colgante!

Los parajes montañosos de Marrakech le brindarán también la ocasión de disfrutar de los placeres de los deportes de deslizamiento. El dominio esquiable del Oukaimeden, de 3.200 metros de altura, le ofrece todas las comodidades que pueda necesitar y en él podrá esquiar durante el día mientras que por la noche disfruta del ambiente más dulce de Marrakech.

Por último, a 40 kilómetros al sur de la ciudad, el lago de Lalla Takerkoust constituye el lugar ideal para los amantes de los deportes motorizados como el senderismo en quad y las salidas en motos acuáticas que le harán vivir intensas sensaciones.

¡El interior de Marrakech es un mundo totalmente diferente! A tan solo unos minutos del confort de la ciudad, descubrirá una naturaleza salvaje pero acogedora, ¡enormes espacios en los que disfrutar a tope!