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La montañosa Taroudant

Taroudant está rodeada de murallas: sus muros son el secreto de su encanto y reputación, y atraen a los viajeros. Pero, ¿por qué no salir de este reciento de piedra? ¿Por qué no recorrer sus alrededores, descubrir un poco su naturaleza salvaje y recorrer las cumbres que aquí se yerguen?

Taroudant, rodeada por las montañas del Alto Atlas y del Anti-Atlas, sirve de punto de partida de numerosas rutas y excursiones. Los amantes de los grandes espacios camparán a sus anchas en estos suntuosos entornos que alternan relieves escarpados con soleados valles. Aquí podrán escalar las pendientes de la montaña, cruzar ríos y torrentes y descubrir un Marruecos diferente, recóndito, que se adentra en el interior.

Conocerán algunos de los más hermosos parajes del país. Una excursión los llevará hasta el oasis de Tioute, a 37 kilómetros de Taroudant. Allí se extiende un exuberante palmeral delimitado por el desierto. Éste cuenta con alrededor de 4.000 habitantes que aún viven del cultivo de la cebada, el trigo o el algarrobo. Observándolos aprenderán algo de su vida diaria. ¡Más allá, en la cumbre de la colina, se alza una antigua Kasbah que le añadirá a su aventura el toque cultural perfecto!