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Marrakech, desde lo alto de sus montañas

Súbete al parapeto y mira hacia lo lejos desde lo alto de las murallas de Marrakech: la ciudad está dominada por las montañas del Atlas, que recortan el horizonte con sus relieves dentados y coronados por nieves perpetuas. Estos paisajes desprenden algo mágico que te invita a recorrerlos y salir a la aventura.

Entre los valles del N'Fiss y del Ourika, se extiende el Parque Nacional del Toubkal. Está a tan solo unas decenas de kilómetros de distancia, pero, en cuanto llegues, sentirás una desconexión absoluta. Estarás en la parte central del Atlas, en mitad de 38.000 hectáreas de espacios protegidos, donde los enebros se alzan aquí y allá, los robles te cubrirán con su follaje y las águilas te sobrevolarán con sus estridentes gritos.

Con la ayuda de un guía, podrás aventurarte en la ascensión del monte Toubkal. Te harán falta dos días para conseguirlo, pero merece la pena, ya que alcanzarás la cima de una de las montañas más bellas de Marruecos y de toda África. Durante la expedición, podrás observar la fauna y la flora: chacales, comadrejas, zorros y, en algunas gargantas, macacos de Gibraltar; la vegetación estará formada por tuyas, palmitos y chumberas, entre muchas otras especies.

A pocos kilómetros de Marrakech, te olvidarás de la ciudad rosa y te sumergirás en el verdor de la naturaleza para comunicarte con ella.