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Otra Marrakech

Taroudant es una de las joyas del sur de Marruecos con sus murallas que rodean una de las más hermosas ciudades del país. Sus almenas, flanqueadas por 130 torres y por puertas trabajadas, se extienden a lo largo de 6 kilómetros aportándole su especial singularidad a Taroudant y, cuando el sol cae a plomo, resulta muy agradable pasear a la sombra que proyectan.

El centro de la ciudad no le va a la zaga. La antigua capital saadiana posee numerosos tesoros. En primer lugar está su Medina, con sus estrechas callejuelas y las altas fachadas del casco antiguo que permiten realizar un interesante recorrido para descubrir el Marruecos tradicional e impregnarse de sus ruidos y aromas de diario.

Luego están los zocos. Taroudant es una ciudad de arte y de historia animada por el bullicio de los comerciantes que instalan en ella sus puestos para vender sus mercancías. El zoco amazigh resulta especialmente famoso. Todos los días, vajillas, alfombras, lámparas y alimentos se ponen a la venta para que los marroquíes puedan aprovisionarse y los turistas comprar preciosos recuerdos.

Por último, en el perímetro de las murallas, los curtidores baten los cueros para confeccionar unas pieles que contribuyen a la reputación de Taroudant. Estos artesanos trabajan al estilo tradicional, con sus manos como toda herramienta, dando forma a bolsos, pufs y sandalias que harán las delicias de los viajeros.

¡Ya lo ve, la "pequeña Marrakech" no tiene nada que envidiarle a su hermana mayor y vale la pena visitarla!