Gracias a la amplia variedad de tipos de alojamiento, tendrá donde elegir. Tanto en cámpines de 5 estrellas , como en albergues o riads, Tanto en camping como hotels de 5 estrellas, en albergues o riads, existe una característica común: la calidad en el trato.
En las principales ciudades del país, las grandes cadenas hoteleras occidentales están instaladas desde hace tiempo. Además, existen muchos establecimientos de todas las categorías que completan una oferta muy variada. En cualquier caso, el buen trato y la comodidad estarán a la orden del día. Sin olvidarnos de las riads, que son casas tradicionales con patio interior convertidas en hoteles donde descubrirá lo mejor de la forma de vida marroquí. En este país de tradiciones, la hospitalidad sigue siendo un valor muy presente.
La hospitalidad marroquí se siente en el trato acogedor que reciben los turistas tanto en albergues como en casas de huéspedes. Ya sea en la ciudad como en el campo, este tipo de alojamiento le permitirá conocer más en profundidad el tipo de vida local. Los albergues o casas de huéspedes de austera comodidad juegan con la baza de la autenticidad. Pernoctar una o varias noches en una morada de estas características será una experiencia inolvidable.
Acampar en Marruecos es una experiencia única: tanto en las zonas surfistas como en las playas salvajes y tranquilas, el contacto con la población local siempre será acogedor. Existen casi 90 zonas acondicionadas para acampar en todo el país, la mayoría ubicadas en entornos naturales como playas, espacios abiertos o sotobosques. En algunas podrá alquilar un bungaló o dormir en la tradicional tienda de campaña y recuerde que todas suelen disponer de pequeños restaurantes y tiendas de ultramarinos.
Pruebe los diferentes tipos de alojamiento, cada uno de ellos será como el sol de un nuevo día. Los hay para todos los gustos y todos los presupuestos.
Teléfonos móviles, cabinas telefónicas, Internet, correos, fax y telegramas... No tendrá problemas para permanecer conectado durante su estancia.
La red de cabinas telefónicas se extiende hasta los pueblos más recónditos y en las ciudades, encontrará multitud de tiendas con teléfonos privados (funcionamiento con monedas), muy fáciles de reconocer por su insignia. La mayoría de las compañías operadoras de telefonía móvil tienen red propia, pero es mejor que se informe antes de venir. Un consejo: compre tarjetas telefónicas de prepago, pero tenga en cuenta que los precios en los hoteles pueden ser más caros.
En la extensa red de oficinas de correos, podrá enviar telegramas, paquetes o faxes desde cualquier parte. Si solo desea enviar una tarjeta postal, encontrará sellos en los quioscos, en los estancos y en la recepción de algunos hoteles.
Los cibercafés o tiendas Internet abundan en Marruecos, sobre todo en las grandes ciudades. Por una módica cantidad, le facilitarán un buen acceso a Internet.
Como ve, no es difícil mantenerse comunicado con el mundo desde Marruecos, donde los medios de comunicación están bien repartidos.
El árabe es la lengua que se habla en Marruecos, aunque también se podrá comunicar en francés o en español en muchos lugares.
El árabe dialectal de Marruecos es el resultado de las influencias históricas y culturales del país, por eso tiene expresiones y palabras de origen bereber en el lenguaje coloquial. Por otro lado, el árabe clásico es el más utilizado en la Administración, los medios de comunicación, la justicia, cultura, religión y también en política.
Por su proximidad geográfica e historia, tanto el español como el francés son idiomas muy conocidos por muchos marroquíes. En Tánger, Tetuán o Chefchauén, muchas personas dominan la lengua de Cervantes; mientras que el francés es el primer idioma extranjero del país que se habla en todo el Reino.
Sí: naam/Oukha
No: lá
Gracias: shukran
De acuerdo: muwáfiq
Por favor: min fadlik
Hasta luego: ilál-liqá/Beslama
Buenos días: sabáhal-jír
Perdón: ismahlí
¿Cuánto cuesta? Kam/Chhal
No entiendo: lá afhham
Aprender algunas palabras útiles le permitirá comunicarse mejor con los marroquíes e impregnarse de su cultura.
Marruecos es un destino fácil; en materia de higiene y seguridad, viajar hasta aquí no supone mayores precauciones que en su propio país.
Al viajar, el organismo puede volverse más delicado mientras no se adapta. Lávese las manos con frecuencia, exija que le abran las botellas de agua en su presencia y evite el consumo de hielo. Como en todas partes del mundo, los percances gástricos vienen provocados por el agua o los alimentos poco cocidos o mal lavados.
Aunque Marruecos se haya comprometido firmemente en progresar, el comportamiento moderno de los jóvenes no debe suponer más familiaridad y menos respeto. Las relaciones sociales deberán realizarse con la mente abierta y el respeto de las costumbres y tradiciones.
Como en cada viaje, prepare y guarde fotocopias de toda su documentación personal. Así mismo, tenga a mano una lista de números de teléfono útiles para casos de emergencia como la pérdida de una tarjeta de crédito. Siempre puede ser útil conocer la dirección de las delegaciones diplomáticas de su país, donde le podrán indicar, por ejemplo, a que profesionales de la salud acudir. Respete los usos y por supuesto, las leyes y normas en vigor.
Las normas de seguridad básicas son de sentido común, es decir, procure esconder sus objetos de valor y su dinero, guárdelos en los bolsillos más pegados al cuerpo. Aquí, la seguridad de los turistas es una prioridad, tanto la vigilancia de las fuerzas del orden como la severidad de las sanciones son un sistema eficaz y muy disuasivo. Marruecos sabe cuidar de sus huéspedes.
Marruecos es un país seguro que dispone de todos los productos sanitarios. Las reglas de higiene y precaución que se deben adoptar son de estricto sentido común.
Para disfrutar de un viaje sin incidencias, consulte la diferencia horaria con su país, infórmese del clima de la región que vaya a visitar y de los días festivos.
A lo largo del año, la hora de Marruecos es la misma que la del meridiano de Greenwich, es decir, la hora universal. Cuando son las doce en París, son las once en Marruecos, mientras que en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla es la misma hora que en Madrid, es decir, dos horas más que en Marruecos.
Los días festivos laicos están relacionados con la historia política del país (como la Fiesta de la Independencia el 18 de noviembre y la Fiesta del Trono el 31 de julio o bien con las festividades de otros países (como el 1 de enero y el 1 de mayo). Durante estos días, casi todas las tiendas y los restaurantes permanecen abiertos. Las fiestas religiosas, por su parte, obedecen al calendario lunar y van cambiando en el tiempo cada año. Son cinco: Primer Muharram (año nuevo), Mouloud (nacimiento del profeta Mahoma), inicio del ramaḍān (Ramadán), el Aïd es-Seghir (fin del Ramadán) y el Aïd el-Kébir (sacrificio del profeta Abraham). El Ramadán es el noveno mes del calendario musulmán y marca el inicio de la revelación del Corán al profeta Mahoma. Los musulmanes ayunan todo ese mes desde la salida hasta la puesta del sol, y de noche se reunen para celebrar fiestas. Tenga en cuenta que los turistas no tienen obligación alguna respecto al ayuno, pueden comer igual durante el día, pueden bañarse y seguir con sus actividades normales. Las fiestas populares que honran a los santos personajes se organizan todo el año y en todas las regiones.
Antes de venir, infórmese de los días festivos y festividades que coincidan con su estancia en Marruecos.
Edite y organice su propio cuaderno (favoritos, fotos, anotaciones...) y compártalo con sus amigos.!