Marruecos es un destino fácil; en materia de higiene y seguridad, viajar hasta aquí no supone mayores precauciones que en su propio país.
Al viajar, el organismo puede volverse más delicado mientras no se adapta. Lávese las manos con frecuencia, exija que le abran las botellas de agua en su presencia y evite el consumo de hielo. Como en todas partes del mundo, los percances gástricos vienen provocados por el agua o los alimentos poco cocidos o mal lavados.
Aunque Marruecos se haya comprometido firmemente en progresar, el comportamiento moderno de los jóvenes no debe suponer más familiaridad y menos respeto. Las relaciones sociales deberán realizarse con la mente abierta y el respeto de las costumbres y tradiciones.
Como en cada viaje, prepare y guarde fotocopias de toda su documentación personal. Así mismo, tenga a mano una lista de números de teléfono útiles para casos de emergencia como la pérdida de una tarjeta de crédito. Siempre puede ser útil conocer la dirección de las delegaciones diplomáticas de su país, donde le podrán indicar, por ejemplo, a que profesionales de la salud acudir. Respete los usos y por supuesto, las leyes y normas en vigor.
Las normas de seguridad básicas son de sentido común, es decir, procure esconder sus objetos de valor y su dinero, guárdelos en los bolsillos más pegados al cuerpo. Aquí, la seguridad de los turistas es una prioridad, tanto la vigilancia de las fuerzas del orden como la severidad de las sanciones son un sistema eficaz y muy disuasivo. Marruecos sabe cuidar de sus huéspedes.
Marruecos es un país seguro que dispone de todos los productos sanitarios. Las reglas de higiene y precaución que se deben adoptar son de estricto sentido común.
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