La variedad de paisajes marroquíes es increíble. Desde las cumbres hasta las planicies, pasando por la frondosa vegetación y la completa aridez.
Marruecos ofrece tal cantidad de variedad geográfica que se puede iniciar el día en las hermosas playas de Agadir para encontrarse por la tarde a los pies de las pistas de esquí de Oukaïmedén antes de volver a descender para disfrutar de una agradable velada en el palmeral de Marrakech.
A vista de pájaro, Marruecos está situado entre el mar Mediterráneo y el océano Atlántico; está atravesado de Este a Oeste por una larga cadena montañosa y al Sur se funde con la arena de Mauritania. Muchos y asombrosos son los paisajes: vertiginosas cumbres nevadas en el Gran Atlas; macizos escarpados y erosionados en el Rif; bosques frondosos de robles y tuyas en la meseta central; planicies fértiles en la gran meseta; tierras áridas en las altas planicies; estepas casi desérticas y oasis exuberantes en la cubeta del Souss o las dunas del Sáhara. ¡Realmente increíble!
Los diferentes tipos de hábitats han ido creando culturas diferentes que enriquecieron nuestra identidad. La variedad de relieves es tan amplia que el viajero puede encontrar lo que busca en cualquier época del año. Cuando la nieve bloquea las carreteras del Atlas, aún se pueden disfrutar de las actividades balnearias en el gran Sur.
Cada territorio posee su propia fauna y flora endémicas, que están protegidas en la actualidad en favor del desarrollo turístico sostenible. Gacelas, águilas, muflones y fenecos abundan, de ahí que sea muy fácil observar cómo son y viven. Marruecos es mucho más que naturaleza...
Marruecos goza de una infinita variedad de relieves y territorios: montaña, litoral, desierto... cada lugar posee un encanto que le es propio y una riqueza natural única.
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