Ser activo en Casablanca resulta fácil. Basta con dejarse contagiar por el dinamismo que se respira en el ambiente. Y esto se aplica no sólo a las actividades deportivas, sino también a las culturales.
Entre el barrio trepidante de Mâarif y el remanso de paz que es el parque de la Liga Árabe se encuentra la Villa de las Artes, donde se celebran exposiciones temporales de artistas marroquíes contemporáneos. Este elegante edificio ha sido restaurado con gran éxito. Pone en valor las obras de artistas marroquíes contemporáneos y se ha convertido, con el paso de las exposiciones, en un auténtico museo de arte moderno. Más al sur de la villa se encuentra ubicado el museo del judaísmo marroquí, reflejo de la larga historia de la comunidad judía en Marruecos, y en Casablanca en particular. El museo, remodelado recientemente, exhibe colecciones de objetos de culto y de hábitos tradicionales judíos. También se ha reconstruido el interior de una sinagoga.
Se propone un amplio abanico de actividades. Los amantes del golf pueden colmar sus deseos en los cuatro campos disponibles: Royal Golf de Anfa, Royal Golf Universitario de Settat, Mohammedia (la mayor parte de los hoyos frente al mar) y Bouznika Bay (¡iluminado durante la noche!). Todos los deportes náuticos están presentes, con mención especial para el surf y la vela. Casablanca es el puerto de cruceros más importante del país. En Benslimane, podemos elegir entre practicar el karting en la aldea de Go Kart o salir de caza en el bosque de alcornoques de Ziaïdas. El oued El Maleh, junto a Mohammedia, ofrece el marco perfecto para un agradable paseo por el bosque, cerca de unas bonitas cascadas.
Casablanca permite cultivar tanto el cuerpo como el alma, en especial, gracias a la oferta en deportes de gama alta.