Antes de fundirnos en la efervescencia de la ciudad moderna, recorramos la historia de la antigua Anfa.
En pleno siglo XVIII, el sultán Sidi Mohammed ben Abdallah decide reconstruir las ruinas de la antigua Anfa (la colina), pequeña ciudad bereber fundada en el siglo VII. Rodeada siempre parcialmente por sus murallas, la antigua medina fue el emplazamiento original de Casablanca. Recorriendo sus meandros de calles y sus tenderetes, descubrimos el ambiente tradicional y mil pequeños oficios.
El otro rostro de la ciudad aparece en el transcurso de la primera mitad del siglo XX. Casablanca se convierte en escaparate de la arquitectura de los años 30. Los barrios alejados se unen y se organizan en torno a la plaza de Francia, actual plaza de las Naciones Unidas, y de la plaza Administrativa, actual plaza de Mohammed V. A 3 km del centro de la ciudad, el barrio de los Habous es una creación única en Marruecos: una nueva medina totalmente concebida según el modelo tradicional. Destinado en sus orígenes a alojar a la población rural que acudía a Casablanca en busca de trabajo, este barrio es representativo de la capacidad de la tradición para adaptarse perfectamente a las exigencias de la modernidad.
La historia entre Casablanca y la arquitectura se remonta al siglo VII. Un matrimonio feliz que sin duda se encuentra en el origen de la energía que circula por la capital económica de Marruecos.
Ocio absoluto, aventura, extravagancia, bienestar…
» Pulsar aquí