Tanto en un vehículo 4X4, en una moto como en un quad, las rutas para realizar en vehículos motorizados o en bicicletas de montaña encuentran aquí un terreno de juego excepcional para responder a la llamada del desierto.
Deberá reservar una media de cinco a diez días para recorrer el Gran Sur, con sus valles y sus desiertos, en un vehículo 4X4. Punto de partida ideal, el Tafilalet es un inmenso palmeral regado por los oueds Rhesis y Ziz y rodeado por el desierto. Para iniciar su periplo, podrá elegir la ciudad de Erfoud, al norte del Tafilalet. En dirección sudeste, a lo largo de unos 50 km, tomará una ruta que enseguida se tornará en una pista que le conducirá a la pequeña aldea de Merzouga y sus pequeñas casas de adobe y tejados planos. Esta aldea está situada a los pies del erg Chebbi, el único campo de dunas, o erg, del Sáhara marroquí.
Es posible continuar hasta Taouz. Otra etapa indispensable en su itinerario: Zagora, en el fértil valle del Drâa. Para llegar a este lugar, los vehículos atravesarán el bonito oasis de Tazzarine, al este del Tafilalet. Desde ahí, se dirigirán al sur, hacia Zagora, que también constituye un punto de partida para muchas rutas a pie o en camello. En Zagora se inicia un magnífico trayecto en dirección a M’Hamid, situado cerca del extremo sur del valle. De camino, disfrutará contemplando las dunas de Tinfou y, sobre todo, las de Chegaga (40 kilómetros de largo). Los más atrevidos podrán ascender por todo el valle del Draâ hasta reencontrarse al norte con el valle del Dades y con Ouarzazate. Desde ahí, a través del Gran Atlas, se topará con el ambiente de una metrópolis animada y acogedora en Marrakech.
Encontrará circuitos especialmente pensados para los vehículos de dos ruedas en el valle del Dades y en puntos de interés como las dunas de Merzouga, Tinfou y Chegaga. Este tipo de vehículo motorizado resulta idóneo para realizar la ruta de las kasbahs y poder, cuando sea necesario, abandonar la ruta para descubrir lugares espléndidos menos accesibles.
Dunas, oasis y desierto de piedra: el Gran Sur es un magnífico terreno para saciar su sed de deporte y de descubrimiento.
Gracias a su fantástica red de senderos de cabras y sus numerosos puertos accesibles, la zona del Gran Atlas sigue siendo el destino favorito en Marruecos para la práctica del senderismo.
El senderismo a pie se practica todo el año, aunque la mejor época es la comprendida entre los meses de abril y octubre. Se recomienda encarecidamente ir acompañado de un guía de montaña y además es posible alquilar mulos para transportar el equipaje o a los niños. En cuanto al alojamiento, se hace en los albergues de montaña, en casa de algún lugareño o en tiendas de campaña y, en ocasiones, con el cielo estrellado como única protección en función de la estación.
En el Gran Atlas occidental (en los alrededores de Marrakech), el djebel (montaña) Toubkal (4.167 m) es el punto más alto de Marruecos. Antes de abandonar la aldea de Imlil, provéase de alimentos, saco de dormir y mapa para unos dos días y medio… Si bien la ascensión no presenta dificultades concretas, sigue siendo una ruta ciertamente deportiva. Por tanto, requiere encontrarse en una buena forma física. A los pies del djebel, podrá atravesar el parque nacional de Toubkal y admirar el lago de Ifni, magnífica extensión de agua situada en el centro de un paisaje de impresionante belleza mineral.
Al noreste del djebel Toubkal, en dirección a Marrakech, se encuentra el macizo de Oukaimeden, nombre que comparte con la ciudad, dotada de una de las estaciones de esquí más hermosas de África. La región también es conocida por albergar litografías rupestres diseminadas por doquier, a la espera de que alguien las descubra. Al este de Marrakech, en el Gran Atlas Central, el monte M’Goun culmina a los 4.071 m de altitud; es posible acceder a él desde la aldea de Azilal. Este lugar resulta ideal para la práctica no sólo del senderismo, sino también de la escalada, las bajadas en canoa o el esquí de travesía en invierno…
Desde su vertiente sur, en dirección a Ouarzazate, la selección de rutas de senderismo es amplia: desde el valle de M’Goun al valle de las rosas, pasando por la famosa ruta de las kasbahs. Por último, al noreste, en el Gran Atlas, de Imilchil a Midelt, se sentirá fascinado por una región que todavía se conserva en un relativo aislamiento. Atravesada por numerosos rebaños durante la trashumancia estival, esta región se compone de altas planicies áridas que se extienden hasta donde la vista puede alcanzar y más allá.
El Gran Atlas, espina dorsal de Marruecos, es el paraíso del aficionado al senderismo a pie. A todos los niveles, el placer y la evasión más absoluta se dan cita en este lugar.
El país cuenta con 17 campos de golf repartidos por todo el conjunto de su territorio. Muy de moda, el golf es un deporte en pleno apogeo. Es posible realizar cuatro circuitos, más o menos largos, para combinar la práctica de este deporte… con el descubrimiento de las diferentes regiones marroquíes.
Incluye nueve campos de golf y un bucle que parte de Rabat, para pasar por Fez y Meknes y descender hasta El Jadida para seguidamente ascender por la costa atlántica a través de la zona de influencia de Casablanca, Mohammedia y Bouznika. Mención especial merecen las ruinas romanas del Royal Golf Dar Es Salam de Rabat, campo donde se disputa el célebre Trofeo Hassán-II. El de Fez le encantará por su agradable olivar. Para jugar rodeado por paisajes inolvidables puede elegir entre Meknes, donde las murallas de la ciudad imperial se asoman al recorrido, El Jadida y sus hoyos frente al océano o el Royal Golf de Anfa, con la mezquita Hassán-II como telón de fondo.
A los pies del Rif, tres recorridos permiten descubrir las ciudades de Tánger y Tetuán, así como la estación balnearia de Tamuda Bay (a 15 kilómetros de Tetuán). Destacar que el campo de golf de Tánger, reputado por sus vistas sobre el estrecho, cultiva un simpático carácter british.
Estos tres campos de golf, Palmeraie Golf Club, Amelkis y el Royal Golf, tienen dos puntos en común: las montañas nevadas del Gran Atlas en el horizonte y su ubicación en los alrededores de Marrakech.
Agadir cuenta con tres campos de golf en sus inmediaciones: Royal Golf de Agadir, Les Dunnes y el bien llamado Golf du Soleil; gracias al clima local, permanecen abiertos durante todo el año.
Los golfistas tendrán motivos para sentirse pletóricos de felicidad en cualquier parte de Marruecos y apreciarán los marcos de belleza incomparable donde se han diseñado los campos.