Al venir a Chefchaouen, en las montañas del Rif, le espera el Marruecos protegido y desconocido. Excursiones, pesca, ocio absoluto... usted elige.
El Rif no es un macizo demasiado alto porque sus cumbres apenas superan los 2000 metros. Chefchaouen es una pequeña ciudad tranquila y con mucho encanto. Situada a 600 metros de altitud, parece estar protegida por dos picos montañosos de los que procede su nombre, «cuernos» en bereber. Recorra sus callejuelas adoquinadas y le será imposible no quedar fascinado por la sencillez y gracia de las casas blancas con puertas azules. A menudo esconden patios pequeños pero de extremada belleza.
La medina de Chefchaouen es una de las más atractivas de Marruecos. Alberga coquetas plazoletas con fuentes donde la inspiración andalusí es palpable por todas partes, por algo la llaman la «pequeña Granada». En el centro, la plaza de Uta-El-Hammam es una maravilla: un enorme cedro, las terrazas de los restaurantes o cafés y sobre todo, una preciosa mezquita del siglo XV con un alminar octogonal poco común.
En la salida Noreste de la medina, está el manantial de Ras-El-Ma, un oasis de frescor desde el que se divisa unas bonitas vistas sobre el valle. Chefchaouen es el lugar soñado para hacer una ruta de senderismo por los alrededores. A pie o a lomos de un asno, déjese llevar hacia el parque nacional de Talassemtane, el valle de los monos o las cascadas de Tissemlal. Si le gusta la pesca, las truchas le estarán esperando en esta región intacta.
Aire puro, tranquilidad y limpieza... con una medina pintoresca y unos atractivos alrededores, Chefchaouen es el lugar ideal para cambiar de aires, para usted, que es amante de la montaña de mediana altura.
Sin duda, es una de las regiones más espectaculares del Atlas. Desde Azilal, le ofrecerán todos los medios de transporte para pasear.
La región de Azilal está en el corazón del Gran Atlas, cuyas cumbres pueden alcanzar los 4000 metros. Los valles se cierran a veces en estrechas gargantas o en cañones efervescentes. Desde la ciudad, se organizan muchas excursiones hacia el macizo vecino de M'Gun o las famosas cascadas de Ouzoud. Aquí encontrará algunos de los ríos más bonitos de Marruecos.
En este paraíso montañoso aún conservado, abundan los lagos y los ríos, todo un placer para la vista. También se pueden practicar múltiples actividades: pesca o deportes acuáticos y para los más deportistas, balsismo y canoa. Todo es posible en estas altas tierras alejadas de las rutas turísticas.
Según su experiencia y sus gustos, puede elegir entre actividades tranquilas como la pesca, las excursiones a pie o a lomos de un asno para descubrir los magníficos valles de los alrededores. Valle de la Tassout, de los Aït Buwili o de los Aït Buguemez; paisajes alegres, pueblos pintorescos y acogedores. Si le sobra la energía, tampoco faltan las actividades deportivas en verano: bicicleta de montaña, parapente, barranquismo o escalada; y en invierno el famoso combinado de esquí y mula, una especialidad local. Aquí, el paraíso es atemporal…
Si le apasiona la historia, no deje de visitar el yacimiento prehistórico de Tizi N'Tirguist con sus grabados rupestres en losas de gres rosado. O el de Iroutane, donde encontrará huellas de dinosaurios fosilizadas con 65 millones de años de antigüedad. El yacimiento prehistórico de Iroutane se encuentra a unos 7 km de Imi-n-Ifri siguiendo la pista.
La región de Azilal es un milagro natural. En cualquier época del año, las montañas y los valles ofrecen paisajes de infarto y actividades para todos.
1650 metros de altitud, casas de estilo europeo, frescor en verano y nieve en invierno... ¡Ifrane es un lugar tan diferente!
En verano, Ifrane es un auténtico placer por sus suaves temperaturas, por la vegetación y las casas de estilo europeo, un lugar insólito con una delicadeza insospechable. En invierno, disfrute de la alegría que le pueda producir la nieve en polvo en las pistas de esquí de Michlifen, a tan solo 15 minutos de Ifrane por carretera.
Ifrane será un lugar que no olvidará y le recordará a los pequeños pueblos suizos. Un lugar especial para regenerarse en altitud. Cuando llega el buen tiempo, podrá pasear cerca del manantial de Vittel, por sus cascadas a la sombra de los álamos y los arces. Su parque nacional alberga uno de los mayores cedrales del mundo donde se encontrará con unos monos muy pícaros, acostumbrados a las visitas. Los lagos y los ríos rebosan de lucios y truchas, ¡ideal para los aficionados!
En invierno, la estación de Michlifen despliega sus pistas nevadas y en ella se pueden hacer excursiones inolvidables en un paisaje que, a primera vista, parece inimaginable en el Norte de África. Los amantes de la vida salvaje apreciarán la biodiversidad local y los entusiastas de la prehistoria querrán visitar los yacimientos que atestan la presencia del hombre desde el Neolítico, como la cueva de Tizguite. Los cazadores se lanzarán a la caza por la abundancia en la región de liebres, jabalíes y perdices.
En cualquier época del año, Ifrane es una divina sorpresa. Frescura vigorizante en verano, pendientes nevadas en invierno, paisajes y fauna protegida... ¡una joya!
La región de los Ida Outanane se extiende en los contrafuertes del Gran Atlas, en la zona interior de Agadir. Gargantas y valles fértiles componen este paisaje que quita el hipo.
A unos sesenta kilómetros al Noreste de Agadir, se encuentran los pueblos bereberes Ida Outanane que parecen estar colgados de las primeras pendientes del Atlas occidental. A 1250 metros de altitud, dominando un verdoso palmeral, se puede ver de lejos Immouzer-Ida-Outanane con sus casas blancas. El lugar es conocido por la miel de lavanda, de tomillo o cactus.
En el fondo de los frondosos valles, cuando el sol es abrasador, disfrute de la frescura de las pilas naturales que el uadi ha ido cavando al filo de los milenios. Un baño saludable después de kilómetros de ruta. De lejos, percibirá los arganes cuyos frutos producen el aceite de argán, muy apreciado en cosmética y con propiedades hidratantes destacadas.
A 4 km del pueblo de Immouzer-Ida-Outanane, se encuentra un palmeral y unas extrañas cascadas que brotan en invierno. Durante el camino, deguste los diferentes tipos de miel, dicen los entendidos que la de tomillo es la más sutil. Pruebe el amlou, una deliciosa especialidad, casi legendaria, a base de miel, almendras trituradas y aceite de argán que se extiende como una crema de untar.
En Immouzer-Ida-Outanane, descubrirá los maravillosos paisajes que componen los contrafuertes del Gran Atlas. Gargantas profundas, pilas naturales y platos exquisitos para consumir sin moderación…