Numerosos, variados, coloridos y siempre muy animados, los zocos de la ciudad vieja convierten a Fez en la capital de la artesanía marroquí.
Dos visitas obligadas, la primera a Dar Batha, antiguo palacio transformado en museo de Artes y Tradiciones para hacerse una idea de la cantidad de tesoros y riquezas de la artesanía regional de Fez, desde las joyas hasta los bordados, pasando por los libros encuadernados de cuero. La segunda al museo de Artes y Oficios de la madera, situado en el sublime foundouk (caravanera) En-Nejjarine.
Todos los artículos de cuero podrá encontrarlos en el suq (zoco) Aïn-Allou, después de la mezquita de Ech-Cherabliyine, en la calle Talaa-Kebira (la «Gran cuesta») arteria principal de la medina.
Celosías, mesitas, butacas o cajas... son objetos que podrá encontrar en los alrededores de la plaza de En-Nejjarine. Así mismo, podrá dar una vuelta por el foundouk Lihoud, donde se reúnen los herradores y carpinteros.
Los productos de lujo por su parte están en las kissaria, donde encontrará desde telas hasta prendas ricamente decoradas o joyas bereberes de plata u oro. Existen otras joyerías en la mellah porque la orfebrería es una de las especialidades judías. Los tejedores están instalados en el foundouk de Jiaf.
En la plaza de Es-Seffarine, le ofrecerán una amplia profusión de bandejas cinceladas, tinajas, teteras y otros miles de objetos.
La artesanía de Fez está considerada como un tesoro cultural muy vivo.
Le aconsejamos que se pasee por los zocos, o incluso, que se dedique a explorarlos.
En el zoco de El Attarine encontrará todo tipo de especias, una mezcla de colores vivos y olores apetecibles que recuerdan la fuerte tradición culinaria de la ciudad cuyas raíces proceden de los orígenes arábigos andalusíes que se remontan al siglo XIII. Aquí también encontrará productos de cosmética natural.
Una callejuela separa el zoco de El Attarine de la Joutia, el mercado de la sal y el pescado. Cuando pase por aquí, en medio de la animada subasta, comprobará que Fez ocupa una posición geográfica ideal, equidistante del mar Mediterráneo y del océano Atlántico, hasta aquí llega una amplia variedad de pescado que completan la amplia gama ofrecida en los puestos de la Joutia. Producto marino por excelencia, la sal también ocupa un lugar importante.
En paralelo y al Norte del zoco de El Attarine, el zoco Ech Chabine se localiza fácilmente incluso antes de llegar a él por los perfumes que emana. Toda una profusión de plantas medicinales a su disposición que representan la expresión de las tradiciones muy ancladas en la tradición de la ciudad y, más allá, de todo el país.
Por la laberínticas callejuelas, entre puesto y puesto acabará impregnado de olores, colores y clamores.