Meknes es una ciudad donde es agradable deambular, por su espíritu bondadoso y su sentido del humor acogedor.
En la ciudad vieja o en la parte moderna, encontrará suculentos pasteles, helados o zumos de fruta fresca para los que gusten de bebidas refrescantes. La gastronomía que ofrecen los restaurantes es variada y excelente, siempre aderezada con vinos embriagadores que se cultivan en los alrededores. Por otro lado, las tabernas sirven refrigerios que podrá consumir rápidamente en cualquier momento.
En la ciudad moderna están instalados varios cafés y restaurantes elegantes donde tomar un cóctel por la noche en un ambiente distendido. Al caer la noche, algunos ofrecen buenas vistas de la medina y las murallas. En los hoteles, podrá refrescarse en las piscinas recordando los buenos momentos vividos durante el día.
En las afueras de la ciudad, el valle de Boufekrane abastece de agua los baños públicos. A diez kilómetros al Norte de Meknes, se erige el Monte Zerhoun, un macizo montañoso donde los manantiales y los paseos son numerosos.
Meknes es la ciudad ideal para cuidarse en una sesión de hammam o mediante un masaje regenerante. Los establecimientos de la ciudad moderna son muy profesionales y proponen cuidados específicos para su clientela femenina. Una pausa bienestar entre dos visitas…
Único en el mundo, el Royal Golf de Meknes es el único que se cierra con llave. Situado en el corazón de la ciudad en el exuberante parque del palacio real, posee 9 hoyos y un par 36 (2707 m). Será la ocasión soñada de afinar su técnica en un marco de prestigio cuando menos, por las murallas que albergan la casa club y la vista sobre los alminares de la medina. Este green está reservado a los deportistas consumados.
Meknes goza de un ambiente bondadoso que favorece el descanso y el descubrimiento con tranquilidad. Saber vivir, cuidados corporales y actividades de ocio tranquilo le esperan.