Punto de salida ideal para descubrir el Gran Atlas, la ciudad de Azilal y toda su región ofrecen una amplia variedad de paisajes naturales y cultura viva.
La región es el resultado de un mestizaje arábigo bereber que se refleja en la artesanía, la gastronomía y la arquitectura. Un ejemplo edificante de esta última sería el granero de tierra fortificada con forma circular del pueblo de Sidi Moussa. Los antiguos graneros de trigo caracterizan la vida rural de los alrededores. Los habitantes, pastores y agricultores se lanzaron en la producción de miel, aceite de nuez y queso. Las asociaciones y cooperativas femeninas que agrupan a varios pueblos están abiertas al público, no dude en entrar en una tighermt, antiguas viviendas patriarcales fortificadas. Las paredes suelen ser de adobe o de piedra, mientras que la decoración interior es de madera, a veces sabiamente pintada con motivos variados. Una vez dentro, entenderá porqué la hospitalidad de los habitantes de la región es tan famosa.
Los alrededores de Azilal y sobre todo el Gran Atlas se prestan al ecoturismo por su naturaleza grandiosa y conservada. Algunos ejemplos: a 36 km al Oeste de Azilal, fluyen las cascadas de Ouzoud, un lugar excepcional, con una caída de 100 metros que se lanza en un abismo sorprendente. El curso del agua sigue su camino en dos kilómetros hasta las profundas gargantas del uadi El Abid (400 m). Otros espectáculos naturales fantásticos son las gargantas de Arous hacia Agouti en la entrada del valle de los Aït Buguemez, o el puente de Imi-n-Ifri, al lado de Demnate. Un gigantesco arco de piedra erosionado por el uadi Mahseur por debajo del que cuelgan cientos de estalactitas.
Descubrir la vida pastoral auténtica y viva del Gran Atlas entre las maravillas de la naturaleza.