Casas de cal azul, plazas animadas, callejuelas en pendiente... la mejor manera de conocer esta ciudad santa es paseando para impregnarse de su atmósfera.
Incrustada entre dos montañas, Chefchaouen es una ciudad de casas pintadas con cal azul y blanca. Un potente encanto que se respira en la plaza de Outa-el-Hammam en la medina adoquinada. Sentado en la terraza de un café, podrá disfrutar de una hermosa vista sobre la gran mezquita Tarik-Ben-Ziad cuyo alminar octogonal está inspirado en la Torre del Oro de Sevilla. Una arquitectura andalusí que también encontrará en la qaṣabah (casbas) y sus jardines, en el corazón de la medina. Sus murallas y sus once torres almenadas —una de ellas servía de torreón— albergan un interesante museo etnográfico.
En el pequeño museo de la qaṣabah (casbas) se encuentran colecciones de bordados e indumentaria colorida y variada, a imagen de la que llevan las mujeres de la región. Aquí se creó la famosa žellaba (chilaba), esa prenda larga y amplia que llevan hombres y mujeres de África del Norte. La acogida y gran hospitalidad de sus habitantes puede comprobarse durante una visita a una aceitería tradicional (existen más de 1500) o de un taller de artesanía. Además de sus telares, Chefchaouen también es famoso por la cestería y la alfarería. Podrá asistir a un taller de iniciación a la alfarería de Ghzaoua y marcharse con su propia berrada (cántaro de agua) o una simple goulla (tinaja). Normalmente, la alfarería de la región del Rif es sobria, la pintura negra o roja se aplica directamente en la terracota. El paseo puede prolongarse hasta Rif Sebbarim, el barrio de los lavaderos, en la plaza donde se erige una mezquita del siglo XV. La visita de los agadirs (graneros) colectivos fortificados de la región también es imprescindible. Finalmente, no se puede abandonar la ciudad sin haber probado el queso blanco de cabra montés, probablemente el mejor de Marruecos.
Esta tranquila ciudad no es un museo, sino que aquí, la tradición artesanal sigue muy viva. Déjese seducir por su encanto auténtico.