La diversidad de sus paisajes, sus tesoros y su topografía hacen de la región de Immouzer un lugar maravilloso donde practicar senderismo y deportes de aventura.
Para llegar a Immouzer desde Agadir, basta con seguir por la costa atlántica la hermosa carretera del cabo Ghir. Enseguida, la franja de arena se transforma en exuberante vegetación. En Tamraght, la profusión de platanales sorprende al visitante; pequeños y muy dulces, los plátanos se pueden comprar en el arcén. Antes de emprender la ruta montañosa hacia Amesnaz, hay que hacer una parada en Taghazout — un famoso foco del surf— y en el cabo Ghir. No se necesita un todoterreno, tome la carretera del Oulma y atraviese la garganta del Asif Tamraght antes de descubrir el Valle del Paraíso. Palmeras enanas, arganes que solo crecen en esta parte de Marruecos, cascadas que brotan de las rocas en varios niveles, peñascos con formas extravagantes... Vivirá esa extraña e incomparable sensación de estar en otro mundo.
Se celebra a principios de mayo en Immouzer. La miel de tomillo o de lavanda salvaje es única. Mezclada con almendras y aceite de argán, se elabora el amlou, un suculento plato tradicional de la región del Souss.
A pie o con mulas, son aptas para todo tipo de personas. Casi todas pasan por un lugar de parada refrescante, las piscinas naturales del Assif Tamraght y las cascadas en varios niveles o «velo de la novia», denominado así por sus paredes blanqueadas por la cal. También podrá pasar por las cuevas del pueblo de Assif El Had. Con las excursiones se pueden conocer a los habitantes y visitar numerosos pueblos bereberes (Aziar, Taba, Igui n'Taguast...). Será la oportunidad de admirar el trabajo de los talleres artesanales de alfarería, tejido de alfombras o escultura. En esta zona apícola, también es posible conocer las cooperativas de miel o de argán. Más al Sur, en la costa atlántica, en el parque nacional del Souss Massa se pueden observar multitudes de pájaros como los ibis eremitas, una especie en vía de extinción, cuyos últimos ejemplares viven aquí. Gracias a un programa de reintroducción, también hay gacelas, avestruces y antílopes.
Aquí se pueden practicar actividades como la bicicleta de montaña, la equitación y la espeleología. Con respecto a este último, cabe señalar que al Sur de Immouzer, las impresionantes cuevas de Wintimdouine son las más grandes de Marruecos (18 km de largo). Taghazout es un famoso foco del surf que está protegido de los vientos del Norte. La ciudad se está convirtiendo en una estación balnearia muy buscada que ofrecerá la imagen íntima que le es propia.
La extravagante naturaleza ofrece mil oportunidades de descubrir la región, a pie, a caballo o en bicicleta.