Déjese conquistar por la vida tranquila que reina en el Sur marroquí. Arena, rosas y cine, lo tenemos todo para que su estancia sea agradable.
Una de las mejores maneras de luchar contra el estrés urbano consiste en regalarse un descanso en pleno desierto. Las agencias y los operadores de viajes proponen múltiples fórmulas, desde las excursiones (a pie, en camello o bicicleta de montaña) hasta las estancias en una jaima (a veces muy lujosas). También le pueden ofrecer cursos de meditación, pintura, yoga, etcétera. Uno de los beneficios muy solicitados es el baño de arena, que es una de las especialidades del valle del Draâ, por sus propiedades curativas pero también porque ayuda a mejorar el aspecto de la piel.
Kelaât M’Gouna es un pueblo fortificado situado al Sur del valle de las Rosas. Allí se puede visitar la fábrica de destilación del agua de rosas, muy perfumada y con propiedades calmantes para la piel, reaviva su color y previene la aparición de arrugas. Cada año en primavera, normalmente el segundo fin de semana de mayo, todo el pueblo celebra la fiesta de la rosa, que acaba por embalsamar hasta varios kilómetros a la redonda. Durante los dos días de fiesta, la población se duplica porque es un motivo para reunirse, para conocer los diferentes productos cosméticos hechos con agua de rosas, pero también para cantar, bailar... y elegir a la Reina de las rosas.
Desde 1984, al pensar en Ouarzazate es inevitable acordarse del cine. Los grandes estudios han sabido sacar partido de las condiciones que aquí disponen, tanto por el clima constante como por los grandiosos paisajes. Es más, el último estudio construido es el más grande del mundo. Desde Lawrence de Arabia hasta Astérix y Obélix: misión Cleopatra pasando por El cielo protector o Gladiator, las grandes producciones han dejado aquí sus decorados para que pueda venir a verlos.
Las dunas de arena o los miles de rosas le ayudarán a recuperar la serenidad.