Pocos conocen los pequeños secretos del Gran Sur y eso que en toda la región abundan cosas sorprendentes por hacer, ver y vivir.
El lugar soñado para responder a la famosa llamada del desierto. Desde M’Hamid, se organizan muchas jaimas para dormir en las dunas de Chigaga. Los más deportistas podrán participar en una verdadera trashumancia en compañía de los nómadas; durante una excursión que va desde el Gran Atlas hasta el yebel Saghro (o viceversa), acompañarán a las tribus bereberes de los Aït Atta con sus rebaños de ovejas y cabras.
El impresionante ksar (fortaleza, ksour en plural) Aït Benhaddou, declarado Patrimonio mundial de la humanidad por la UNESCO, tiene unas suntuosas vistas sobre el palmeral, el desierto de piedra y las montañas del Atlas. En el valle del Dades, en Imadri, se pueden visitar las casas trogloditas, utilizadas esencialmente como graneros para cereales. También cavado en una roca, el pueblo subterráneo de Tamgrout, en el valle del Drâa, es famoso por sus valiosos manuscritos que forman parte de su biblioteca coránica, el más antiguo data del siglo XI.
A 42 km de Ouarzazate se extiende el palmeral de Skoura donde crecen muchos árboles frutales: granados, almendros, albaricoqueros, datileras, higueras y olivos. Además, alberga varias casbas, cada vez más imponentes cuanto más nos adentremos en él. No muy lejos, cerca de Toundout, se encuentran las minas de sal, que bien merecen una parada para conocer los tres colores de la sal: roja para secar la carne, negra para alimentar a los animales y blanca para cocinar.
A finales de septiembre, se celebra en el pequeño pueblo de Aït Ameur —a unos 20 km de Imilchil— el mussem de las novias, donde miles de bereberes plantan sus típicas tiendas caidales en las proximidades del pueblo del Gran Atlas para asistir a la fiesta. Además de una feria, se organizan y celebran bodas. Desde 1984, Ouarzazate está impepinablemente vinculada al cine, dadas sus ideales condiciones climáticas, geográficas y económicas, muchos estudios de cine se instalaron allí. Desde Lawrence de Arabia hasta Astérix y Obélix: misión Cleopatra pasando por El cielo protector o Gladiator, los decorados de estas superproducciones se pueden visitar.
Jaima de lujo o ceremonia ancestral, paseo subterráneo o por un palmeral... existen diferentes maneras de descubrir el Gran Sur.