Galerías de arte, golf, playa, paseos por la cornisa... la calidad de vida en Rabat es incomparable porque ofrece una increíble selección de actividades de ocio para todos.
No se pierda los jardines de Sidi Bouknadel, a 12 km al Norte de Rabat. En sus 4 hectáreas de extensión se plantaron plantas exóticas de todo el mundo. Podrá seguir este bucólico paseo y comer de campo en el bosque de la Mamora, entre eucaliptos, alcornoques y otros pinos carrascos. De vuelta a la ciudad, disfrute del nuevo paseo de la cornisa que empieza en Bab Al Bahr, cerca de la casba. La orilla del Bouregreg parece tener en algunos puntos un aspecto de Riviera francesa, sobre todo por el nuevo puerto deportivo y sus 350 amarres en su orilla derecha, del lado de Salé. Al atardecer, el café Maure de la casba de los Oudayas es el mejor punto de vista sobre el oued y Salé.
Aquí se han instalado muchas galerías de arte en las puertas de entrada de los monumentos, como las tres galerías de la puerta de la casba y de Bab Rouah, la «puerta de los vientos». Rabat alberga dos museos destacables, el museo arqueológico y su impresionante colección de vestigios antiguos y el museo de los Oudayas, que recoge las maravillas de la artesanía marroquí, sus jardines andalusíes son un manso de paz y frescor que por sí solos son una obra maestra. Para regalarse los oídos, no falte a la cita del festival Mawazine, dedicado a las músicas del mundo.
En noviembre se celebra el Trofeo Hassan II en el Royal Golf Dar Es Salaam. Una competición mundialmente conocida que se desarrolla en un entorno de belleza casi incomparable en los green. Las largas playas le esperan tanto para un paseo a caballo como para un baño en el océano Atlántico.
Si busca actividades culturales o deportivas, la capital marroquí también estará a la altura porque dispone de todas las ventajas de una gran ciudad de vacaciones.