Colgada sobre el acantilado, Tánger ofrece un panorama único sobre la mítica bahía, un lugar ideal para callejear y relajarse bajo un clima especialmente suave.
Al igual que lo hicieron Matisse, Paul Bowles o Samuel Beckett, podremos saborear el encanto de los cafés de Tánger. La magia siempre está presente en estos lugares míticos. El Grand Café de Paris, el Café de France, el hotel El Minzah, el hotel Continental... cada lugar tiene su historia. En la parte alta de la ciudad, las terrazas del famoso café Hafa, que abrió sus puertas en 1921, ofrecen unas magníficas vistas del estrecho de Gibraltar, muy relajantes al anochecer.
Cada año, desde finales de mayo a principios de junio, se celebra el festival Tanjazz, un acontecimiento internacional que reúne a los artistas de jazz más en boga del momento y que dan conciertos en diferentes partes de la ciudad. En el mes de julio, todo el mundo acude al festival de las Noches del Mediterráneo, una ocasión ideal para disfrutar de una programación musical ecléctica y relajante. Durante todo el año, la cinemateca acoge, en la plaza del Zoco Grande, a los amantes de largometrajes marroquíes y de los grandes clásicos del cine en las pantallas del cine Rif (el antiguo Rex, construido en 1948). En lo que a galerías de arte se refiere, existe una gran variedad en la ciudad: desde la galería Delacroix, instalada en el instituto cultural francés, hasta la galería Lawrence-Arnott, donde se expone una selección de obras de los más grandes artistas marroquíes y extranjeros, pasando por la galería Volúbilis, que exhibe las creaciones de artistas locales.
El Royal Golf de Tánger, diseñado en 1914 por Cotton y Pennink, ofrece un recorrido serpenteante entre pinos, abetos y eucaliptos, dominando toda la ciudad desde su punto más alto. También son protagonistas otros deportes, aquí podremos relajarnos practicando vela, natación, tenis, equitación e incluso cricket.
Alojamiento y fuente de inspiración de artistas desde el siglo XIX, Tánger representa la propia alegría de vivir.