Siguiendo las huellas de Paul Bowles, de Mohammed Choukri o de Hércules, existen multitud de rincones repletos de leyenda en Tánger.
Paul Bowles, Paul Morand, Jean Genet, Mohammed Choukri, Samuel Beckett, Tennessee Williams, Henri Matisse… Todos ellos se sentaron alguna vez en las mesas del Grand Café de Paris y del Café de France, justo enfrente. La mayor parte de ellos se alojaron en el hotel del que Paul Bowles era un cliente asiduo, al igual que Rita Hayworth o Winston Churchill, aunque Edgar Degas y Pierre Loti parecían tener otras preferencias. Todos ellos franquearon el umbral de la librería Colonnes y el bulevar Pasteur. Allí, aún hoy, podremos encontrar las obras de los autores internacionales de alma «tangerina». Muchos de ellos se aventuraron a entrar, a través del Zoco Chico, al café Tingis o al Fuentes, punto de reunión, en la época, de la prensa y los intelectuales. Ninguno de ellos se perdió un atardecer desde las terrazas del café Hafa, lugar que todavía hoy es frecuentado por la gente VIP de todo el mundo, desde Sean Connery hasta los Rolling Stones.
En el camino hacia el cabo Spartel, las cuevas de Hércules son una serie de excavaciones invadidas por el agua durante la pleamar. La entrada de este mítico lugar tiene la forma de un mapa de África vuelto del revés. Cuenta la leyenda que fue en ese lugar donde Hércules se retiró a descansar tras haber abierto el estrecho de Gibraltar.
La influencia de la cercana Andalucía dejó como testigo las arenas de un coso que no se utilizaron durante mucho tiempo.
Vivas o mitológicas, las leyendas pueblan la ciudad de Tánger.