En Tánger hay tiempo para todo. En la ciudad blanca, después del trabajo, no hay que ir muy lejos para relajarse.
Gracias a su localización geográfica entre Europa y África, Tánger se presenta como un privilegiado centro de negocios. A ello contribuyen, en gran medida, el nuevo puerto y la zona franca de Tánger Med. Las infraestructuras de celebración de congresos y de viajes de incentivos también están muy presentes. A modo de ilustración, el palacio Moulay Hfid, antiguo instituto italiano, puede albergar a varios cientos de personas en recepciones privadas; de menor capacidad, la villa Joséphine es una mansión señorial que domina la bahía. Para un almuerzo, se puede optar por alguno de los legendarios hoteles que ofrecen unas espaciosas salas con capacidad para multitud de comensales. También podremos decantarnos por una terraza sobre el mar, en una riad, en pleno corazón de la medina.
Además de las excursiones culturales que se puedan organizar (siguiendo las huellas de los artistas, el museo marroquí del Arte y las Antigüedades…), las búsquedas de tesoros en la medina tienen mucho éxito. El Royal Golf de Tánger es un lugar ideal para los incondicionales que quieran disputar un torneo. Muy solicitado, el alojamiento con spa, en la sexta planta de un hotel bienestar, ofrece unas impresionantes vistas panorámicas de todo el estrecho de Gibraltar. Los bares y restaurantes de las playas pueden también reservarse para organizar una velada privada. Existen toda clase de instalaciones para organizar veladas a medida.
Al tratarse de una ciudad marítima, Tánger es ideal tanto para trabajar como para divertirse.