Tánger es un punto de reunión para todos aquellos que adoren la diversión. Con sus emplazamientos míticos y los locales más modernos, es una ciudad con un enorme potencial.
A lo largo del año, los tangerinos frecuentan los cafés y restaurantes que se encuentran en el bulevar Pasteur. A diario, los cafés míticos como el café de France, de Paris, de Détroit, de Hafa o des Paresseux, frecuentados por las grandes personalidades del arte y la literatura de principios del siglo XX, están repletos de gente. Cuando llega el verano, los locales situados frente al mar son los más concurridos. En función de nuestros gustos, podremos encontrar lo que buscamos en los cerca de cuarenta establecimientos, todos ellos con atractivas terrazas junto al mar.
La cornisa, muy frecuentada, está flanqueada por bares y clubes privados que abren durante toda la noche. La jet set, cada vez más presente, frecuenta las fiestas privadas en las lujosas villas o en los salones de los hoteles de lujo. Asimismo, podremos tentar nuestra suerte en el casino de alguno de ellos. Si contamos con un presupuesto más ajustado, existe un gran número de pubs que a menudo celebran conciertos de grupos musicales internacionales. Los más marchosos podrán bailar hasta el amanecer en las discotecas de la zona. Entre ellas, las de temática española y suramericana son las que más éxito tienen en la actualidad. Si preferimos un ambiente más oriental, existen cabarets que celebran espectáculos de danza del vientre y de cantos arábigos andalusíes.
Sin duda alguna, Tánger se está convirtiendo en un nuevo destino de moda en Marruecos.