Essaouira despierta, con mucha delicadeza, el artista que se esconde detrás de cada uno. Su horizonte de color azul, sus ortificaciones ocre rosado y sus casas blancas a los marcos azules forman una acuarela perfecta. Detrás de sus defensas, protegido del viento, un undo intemporal. Aquí, los arquitectos del pasado estimulan la creatividad de las nuevas generaciones.