Medina en Ouarzazate-Zagora-Tinghir

Auténticas artesanías y tradiciones

Auténticas artesanías y tradiciones

¡Las maravillas del sur de Marruecos!

En el este del país, Ouarzazate, Zagora y Tinghir expresan la diversidad cultural de Marruecos: son testigos de las tradiciones más arraigadas, ¡pero la creación contemporánea no puede ser superada en la celebración de las grandes horas del cine!

Ouarzazate es una de las puertas del desierto. Un poco lejos de la ciudad, la Kasbah de Tifoultoute se erige como centinela. Los amantes del cine reconocerán estos paisajes: es en medio de ellos donde se rodó Laurence of Arabia de David Lean. En Ouarzazate, el cine es el rey: los estudios fueron el escenario de Babel con Brad Pitt, El diamante del Nilo con Michael Douglas, La última tentación de Cristo de Martin Scorsese, Té en el Sahara con John Malkovich, Gladiador y Reino de los Cielos de Ridley Scott y muchas otras producciones de fama internacional.

Otras piezas patrimoniales aún merecen una visita en la región. Así, el ksar (fortaleza) Aït Benhaddou que se eleva en medio del valle del Ounila. Sus edificios flanquean una colina hasta su cima donde se construye un antiguo granero para cereales. Más adelante, en Imadri, se pueden visitar las casas de los trogloditas. Finalmente, en el valle del Drâa, Tamgrout, otro de estos pueblos excavados en la roca, alberga una de las bibliotecas coránicas más famosas y antiguas del país: ¡algunos de los manuscritos que se conservan allí tienen casi 1000 años!

Tinghir y Zagora tampoco carecen de atracciones. En el primero, se pasea en medio de la mella de Aït El Haj: a la sombra de sus muros de adobe, en medio de calles estrechas bañadas por la luz ocre, se descubre el antiguo barrio judío, toda una sección de la historia de la ciudad. Alrededor de Zagora, la atmósfera es bastante diferente. El sitio de Tazzarine te lleva a las puertas de la prehistoria: grabadas en la roca, las inscripciones de 5000 años de antigüedad dan testimonio de la historia multi-milenaria del país.

Grabados rupestres, majestuosas kasbahs y estudios de Hollywood... ¡Marruecos, sin duda, una tierra de contrastes!

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